Demuestra que si x→alimf(x)=L y x→alimf(x)=M, entonces L=M.
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- Supongamos, por el absurdo, que L=M. Tomamos ε=2∣L−M∣>0.
- Como x→alimf(x)=L, existe δ1>0 tal que 0<∣x−a∣<δ1 implica ∣f(x)−L∣<ε.
- Como x→alimf(x)=M, existe δ2>0 tal que 0<∣x−a∣<δ2 implica ∣f(x)−M∣<ε.
- Tomamos un x con 0<∣x−a∣<min{δ1,δ2}. Por la desigualdad triangular: ∣L−M∣≤∣L−f(x)∣+∣f(x)−M∣<ε+ε=∣L−M∣.
- Obtuvimos ∣L−M∣<∣L−M∣, lo cual es imposible. La suposición era falsa, así que L=M.
Resultado final: El límite de una función en un punto, si existe, es único: L=M.